Ocupado ha estado Manuel Cruzat Valdés en su nueva cruzada. Porque el economista, que se ha hecho un espacio en el mercado local con sus opiniones sobre temas de libre competencia -se opuso, por ejemplo, a la fusión D&S-Falabella-, ahora tira sus dardos al sector eléctrico.
Básicamente, señala que fallas en la ley que rige la licitación eléctrica y el modo en que se realiza el proceso terminarán costándo al país cerca US$ 1.680 millones anuales por los próximos diez a 15 años.
Acusa anomalías de fondo y no de forma (es decir, no son ilegales), que resultarían en lo que él llama "una colusión implícita" de las generadoras.
Esta crítica no ha quedado confinada sólo a su blog Outsider.cl y a sus columnas de opinión. El 14 de abril fue invitado a explicar su diagnóstico ante la Comisión de Economía de la Cámara de Diputados. Un día después se entrevistó con el Fiscal Nacional Económico, Enrique Vergara, para entregarle los antecedentes que ha recabado con datos de la Comisión Nacional de Energía, del Departamento de Energía de EE.UU., informes de la consultora SYSTEP Ingeniería y Diseños, y cálculos propios. Hasta ahora, eso sí, la FNE no ha iniciado investigación al respecto.
Su ronda de reuniones continuó el martes 21 de abril, con el presidente de la Confederación de la Producción y Comercio (CPC), Rafael Guilisasti, y solicitó entrevistarse con la Sofofa.
Es así que el sector político y privado no están ajenos al tema. En especial cuando todo indicio de colusión, aún si es implícita, adquiere resonancia mayor con el escándalo de las farmacias.
Según Cruzat, las condiciones y plazos de las licitaciones amparadas bajo la modificada Ley General de Servicios Eléctricos quedaron "diseñados para ser cumplidos mayormente por los actuales operadores", desmotivando el ingreso de nuevos actores. Como ejemplo, menciona que en el SIC tres operadores (Endesa, Colbún y AES Gener) generan alrededor del 92% de la energía total, y en el SING también tres son los que aportan 87% (Suez Tractebel-Codelco, Endesa-Southern Cross y AES Gener).
En la minuta que entregó a la Comisión, explica que ante la poca competencia, los generadores saben que ninguno puede cubrir la demanda de las distribuidoras por su cuenta, por lo que "la respuesta natural es subir los precios más allá de sus costos de largo plazo".
Sostiene que la autoridad estimó el valor de la energía en US$ 77 por MegaWatt por hora (MWh) para la licitación de enero de 2009. En igual mes, y para equivalentes insumos, el precio medio en EE.UU. fue de US$ 57 por MWh. Es decir, las distribuidoras locales estarían comprando energía con un sobreprecio de al menos
US$ 20 MWh (un 35% más caro).
Una sobrevaloración que se debería, en parte, debido a que en las tres últimas licitaciones, el 75% de la energía contratada ha estado indexada al IPC de EE.UU. y el resto a precios proyectados del carbón, el GNL o el diesel, por lo que los precios de la electricidad no bajarían aún cuando los valores de los combustibles caigan.
En el sector generador aseguran que la base de sus cálculos está errada porque compara dos mercados distintos y precios en momentos diferentes. Cruzat asegura que las cifras estadounidenses y chilenas son comparables, si bien las matrices no son iguales y hay particularidades de transmisión, porque ocupan los mismos insumos energéticos referenciales para producir. Y da como ejemplo que si fuera porque el caso chileno es "distinto", la banca local tampoco no podría compararse con sus pares mundiales.
Error de cálculo
Cruzat señala que hace sus críticas como ciudadano, aunque sabe que éstas pueden causar sospecha considerando que evalúa un proyecto de energía renovable no convencional junto a dos socios y amigos.
Para el presidente de la Comisión de Economía de la Cámara Baja, el diputado UDI Gonzalo Arenas, que Cruzat tenga intereses en el sector no resta relevancia a su crítica. "El tema está en que si los datos duros que entrega pasan la prueba, y la están pasando", dice.
Por lo mismo, la Comisión citaría a una sesión especial de la Cámara la próxima semana para evaluar el tema en mayo. "La legislación cuestionada se aprobó en la Cámara Baja", explica Arenas. "No es que haya irregularidades, sino que el modelo está mal hecho. Hubo un mal manejo político", dice.
Esto por la presión que rodeó a la Ley Corta 2, que modificó la regulación en 2005 en medio de la crisis energética, para motivar la competencia en el sector generación, obligando a las distribuidoras a licitar la energía que necesitarán en los próximos 15 años. "Se privilegió asegurar la inversión en generación más que precios justos y competitivos. Ahí está el error", asegura Arenas.
Su par, el diputado PRI Jaime Mulet, agrega que se baraja la posibilidad de pedir al fiscal Vergara que investigue. "Las anomalías parten por los precios. Es escandaloso el sobreprecio que se está pagando".
Colbún: “Diagnóstico errado y poco riguroso”
Consultadas las generadoras eléctricas respecto a las críticas de Cruzat Valdés, la respuesta fue variada.
En Endesa optaron por no comentar sobre este tema, pero en Colbún sostienen que hace un "diagnóstico errado y poco riguroso".
Según el gerente de Asuntos Corporativos de Colbún, Carlos Abogabir, el "error fundamental de Cruzat" es comparar la situación chilena con la de Estados Unidos porque en materia energética enfrentan escenarios estructurales diferentes.
El precio que se señala para EE.UU. (US$ 57 MWh) corresponde a enero de 2009 y considera la capacidad de generación de dicho país en ese momento. El precio que se menciona para Chile (US$ 77 MWh) es el precio que se cobrará a contar de 2010 y considera el costo de desarrollo necesario para los próximos años. "Es decir, son momentos y etapas de desarrollo de infraestructuras distintas. El precio de la electricidad debe reflejar la estructura de costos de cada mercado", insiste.
Reconce que lo que ambos mercados sí tienen en común sería la generación eléctrica a carbón, pero en realidades distintas. "En EE.UU. gran parte del carbón que se usa es producido localmente y las centrales, en general, se ubican cerca de las minas de carbón. En Chile prácticamente la totalidad del carbón es importado", agrega.
El ejecutivo enfatiza también que la gran diferencia entre Chile y Estados Unidos es la etapa de desarrollo de ambos países y la consiguiente demanda energética que afrontan para las próximas décadas.
"Chile requiere duplicar su capacidad instalada cada 10 años. Ello implica invertir fuerte en los próximos años, y que los precios reflejen estos costos de desarrollo de largo plazo. Un porcentaje mayoritario de esa nueva capacidad corresponde a proyectos de generación térmica. En ese contexto, la propia CNE y distintos analistas estiman que el precio necesario para rentabilizar un proyecto de generación a carbón en Chile es entre US$ 80 y 90 por MWh".
Y concluye que el precio obtenido en las licitaciones en Chile es menor al costo de desarrollo de largo plazo de las nuevas centrales a carbón. "De esta manera, los precios licitados en Chile permiten el justo equilibrio entre un precio competitivo para los consumidores y el desarrollo de la capacidad de generación necesaria. Es fundamental promover un debate energético basado en un análisis riguroso y con altura de miras. Eso es lo que Chile necesita", dice Abogabir.
La visión de AES Gener es similar. "Los procesos de licitación de las distribuidoras en Chile son regulados por la autoridad. No son siempre comparables las estructuras de costos de suministro eléctrico en diversos países, considerando escalas de consumo y necesidades de flete".
Básicamente, señala que fallas en la ley que rige la licitación eléctrica y el modo en que se realiza el proceso terminarán costándo al país cerca US$ 1.680 millones anuales por los próximos diez a 15 años.
Acusa anomalías de fondo y no de forma (es decir, no son ilegales), que resultarían en lo que él llama "una colusión implícita" de las generadoras.
Esta crítica no ha quedado confinada sólo a su blog Outsider.cl y a sus columnas de opinión. El 14 de abril fue invitado a explicar su diagnóstico ante la Comisión de Economía de la Cámara de Diputados. Un día después se entrevistó con el Fiscal Nacional Económico, Enrique Vergara, para entregarle los antecedentes que ha recabado con datos de la Comisión Nacional de Energía, del Departamento de Energía de EE.UU., informes de la consultora SYSTEP Ingeniería y Diseños, y cálculos propios. Hasta ahora, eso sí, la FNE no ha iniciado investigación al respecto.
Su ronda de reuniones continuó el martes 21 de abril, con el presidente de la Confederación de la Producción y Comercio (CPC), Rafael Guilisasti, y solicitó entrevistarse con la Sofofa.
Es así que el sector político y privado no están ajenos al tema. En especial cuando todo indicio de colusión, aún si es implícita, adquiere resonancia mayor con el escándalo de las farmacias.
Según Cruzat, las condiciones y plazos de las licitaciones amparadas bajo la modificada Ley General de Servicios Eléctricos quedaron "diseñados para ser cumplidos mayormente por los actuales operadores", desmotivando el ingreso de nuevos actores. Como ejemplo, menciona que en el SIC tres operadores (Endesa, Colbún y AES Gener) generan alrededor del 92% de la energía total, y en el SING también tres son los que aportan 87% (Suez Tractebel-Codelco, Endesa-Southern Cross y AES Gener).
En la minuta que entregó a la Comisión, explica que ante la poca competencia, los generadores saben que ninguno puede cubrir la demanda de las distribuidoras por su cuenta, por lo que "la respuesta natural es subir los precios más allá de sus costos de largo plazo".
Sostiene que la autoridad estimó el valor de la energía en US$ 77 por MegaWatt por hora (MWh) para la licitación de enero de 2009. En igual mes, y para equivalentes insumos, el precio medio en EE.UU. fue de US$ 57 por MWh. Es decir, las distribuidoras locales estarían comprando energía con un sobreprecio de al menos
US$ 20 MWh (un 35% más caro).
Una sobrevaloración que se debería, en parte, debido a que en las tres últimas licitaciones, el 75% de la energía contratada ha estado indexada al IPC de EE.UU. y el resto a precios proyectados del carbón, el GNL o el diesel, por lo que los precios de la electricidad no bajarían aún cuando los valores de los combustibles caigan.
En el sector generador aseguran que la base de sus cálculos está errada porque compara dos mercados distintos y precios en momentos diferentes. Cruzat asegura que las cifras estadounidenses y chilenas son comparables, si bien las matrices no son iguales y hay particularidades de transmisión, porque ocupan los mismos insumos energéticos referenciales para producir. Y da como ejemplo que si fuera porque el caso chileno es "distinto", la banca local tampoco no podría compararse con sus pares mundiales.
Error de cálculo
Cruzat señala que hace sus críticas como ciudadano, aunque sabe que éstas pueden causar sospecha considerando que evalúa un proyecto de energía renovable no convencional junto a dos socios y amigos.
Para el presidente de la Comisión de Economía de la Cámara Baja, el diputado UDI Gonzalo Arenas, que Cruzat tenga intereses en el sector no resta relevancia a su crítica. "El tema está en que si los datos duros que entrega pasan la prueba, y la están pasando", dice.
Por lo mismo, la Comisión citaría a una sesión especial de la Cámara la próxima semana para evaluar el tema en mayo. "La legislación cuestionada se aprobó en la Cámara Baja", explica Arenas. "No es que haya irregularidades, sino que el modelo está mal hecho. Hubo un mal manejo político", dice.
Esto por la presión que rodeó a la Ley Corta 2, que modificó la regulación en 2005 en medio de la crisis energética, para motivar la competencia en el sector generación, obligando a las distribuidoras a licitar la energía que necesitarán en los próximos 15 años. "Se privilegió asegurar la inversión en generación más que precios justos y competitivos. Ahí está el error", asegura Arenas.
Su par, el diputado PRI Jaime Mulet, agrega que se baraja la posibilidad de pedir al fiscal Vergara que investigue. "Las anomalías parten por los precios. Es escandaloso el sobreprecio que se está pagando".
Colbún: “Diagnóstico errado y poco riguroso”
Consultadas las generadoras eléctricas respecto a las críticas de Cruzat Valdés, la respuesta fue variada.
En Endesa optaron por no comentar sobre este tema, pero en Colbún sostienen que hace un "diagnóstico errado y poco riguroso".
Según el gerente de Asuntos Corporativos de Colbún, Carlos Abogabir, el "error fundamental de Cruzat" es comparar la situación chilena con la de Estados Unidos porque en materia energética enfrentan escenarios estructurales diferentes.
El precio que se señala para EE.UU. (US$ 57 MWh) corresponde a enero de 2009 y considera la capacidad de generación de dicho país en ese momento. El precio que se menciona para Chile (US$ 77 MWh) es el precio que se cobrará a contar de 2010 y considera el costo de desarrollo necesario para los próximos años. "Es decir, son momentos y etapas de desarrollo de infraestructuras distintas. El precio de la electricidad debe reflejar la estructura de costos de cada mercado", insiste.
Reconce que lo que ambos mercados sí tienen en común sería la generación eléctrica a carbón, pero en realidades distintas. "En EE.UU. gran parte del carbón que se usa es producido localmente y las centrales, en general, se ubican cerca de las minas de carbón. En Chile prácticamente la totalidad del carbón es importado", agrega.
El ejecutivo enfatiza también que la gran diferencia entre Chile y Estados Unidos es la etapa de desarrollo de ambos países y la consiguiente demanda energética que afrontan para las próximas décadas.
"Chile requiere duplicar su capacidad instalada cada 10 años. Ello implica invertir fuerte en los próximos años, y que los precios reflejen estos costos de desarrollo de largo plazo. Un porcentaje mayoritario de esa nueva capacidad corresponde a proyectos de generación térmica. En ese contexto, la propia CNE y distintos analistas estiman que el precio necesario para rentabilizar un proyecto de generación a carbón en Chile es entre US$ 80 y 90 por MWh".
Y concluye que el precio obtenido en las licitaciones en Chile es menor al costo de desarrollo de largo plazo de las nuevas centrales a carbón. "De esta manera, los precios licitados en Chile permiten el justo equilibrio entre un precio competitivo para los consumidores y el desarrollo de la capacidad de generación necesaria. Es fundamental promover un debate energético basado en un análisis riguroso y con altura de miras. Eso es lo que Chile necesita", dice Abogabir.
La visión de AES Gener es similar. "Los procesos de licitación de las distribuidoras en Chile son regulados por la autoridad. No son siempre comparables las estructuras de costos de suministro eléctrico en diversos países, considerando escalas de consumo y necesidades de flete".
Fuente: Diario Financiero
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